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Escuela pesca

Pesca de truchas

By marzo 31, 2016 No Comments

Posturas alimentarias de las truchas

Cuando sucede que las truchas comen como bogas e ignoran todas las moscas que les ofrecemos, a veces hemos marchado con la cabizbajos a casa diciendo … “ya será otro día”.

Muchas de estas veces incurrimos en el clásico error de actuar sin interpretar el río, guiados por nuestra ególatra “sabiduría”, sin pensar que nuestros conocimientos son tan limitados que en realidad no sabemos nada. Es nuestro ego de pescadores el que nos hace creer que lo sabemos todo, el mismo que, paradójicamente, nos limita.

Cuando nos encontramos en una situación hasta ese momento desconocida, extraña, incomprensible, lo que hemos de hacer es observar y analizar detenidamente lo que está sucediendo. Las truchas están venga a comer y no toman ninguna de nuestras imitaciones. Para tratar de entender algo, por poco que sea, tenemos que intentar conocer algo más sobre el comportamiento del pez.

Para tratar de facilitaros este conocimiento, os explicaremos cómo hemos de interpretar los movimientos o posturas alimentarias de las truchas, como podemos saber qué comen dependiendo de su postura en el agua y, en consecuencia, saber qué tipo de mosca hemos de poner.

Hay pocos pescadores que conozcan y sepan interpretar estas posturas, posiblemente porque no han aprendido a observar.

Cuando vemos un círculo pequeño en la superficie del agua, seguramente la trucha come insectos muertos o con problemas. Que el círculo sea pequeño muy a menudo no quiere decir que la trucha lo sea también.

Cuando sentimos un “chip-chap” seguido de un gran círculo en el agua, suele ser porque el pez chapotea para capturar un insecto que emerge. Al emerger más rápido, la trucha ataca al insecto desde arriba.

Cuando las truchas están comiendo ninfas suelen enseñar la aleta dorsal, parte del cuerpo y de la cola al cebarse.

Cuando comen moscas secas las capturan de abajo a arriba. En esta postura muchas veces provocan círculos de considerable tamaño y burbujas en la superficie.

Bien, amigos, esperamos que esto os anime a observar y conocer mucho mejor a los peces y su comportamiento. Recordad que, a la larga, el mejor pescador no es el que más pesca en un momento determinado, sino el que puede elegir los peces que pesca. Si observamos el río y sus habitantes, iremos adquiriendo cada vez mayor conocimiento sobre ellos y podremos llegar a elegir los peces que pescamos.

El factor fulton

Existe una relación prácticamente constante entre entre la longitud y el peso de una trucha y su edad. Esta se expresa matemáticamente por la fórmula:

                                          100  x  peso
                                      K= ——————       
                                            (longitud) 3

Es el denominado factor de condición de Fulton, mediante el cual podemos comparar diferencias entre ríos, sexos, o entre las truchas del mismo río en distintas épocas del año. Para hacer el cálculo, tendremos que poner el peso en gramos y la longitud en cm.

En nuestro lenguaje, esta fórmula nos dice que en una trucha en perfecto estado de salud, con buena alimentación en los meses favorables el factor K será próximo a la unidad: K=1

Cuando aplicamos la fórmula con una trucha que hemos pescado y K sea menor a la unidad, diremos esa trucha está pasando un mal momento, o que el río tiene problemas, o que existe una enfermedad en la zona. Si por el contrario el factor K es mayor que la unidad, la trucha goza de buena salud.

Para calcular el valor K de las truchas que pesquemos sólo hay medir su longitud total en cm. —desde la boca a la escotadura de la cola—, valor (L) que elevaremos al cubo (L x L x L). Despues pesamos la trucha y al valor (P) en gramos lo multiplicamos por 100. Dividiendo este valor entre el anterior obtendremos el factor Fulton o Condicionante. Para todo ello, es útil llevar una cinta métrica y un pequeño dinamómetro en el chaleco de pesca, así como una pequeña libreta para anotar las longitudes y pesos de los peces.

Pongamos de ejemplo una trucha pescada el mes de junio de 1988, en el río Núria (100 m. por debajo de la presa de Núria). Su longitud fue de 29 cm y su peso 200 gr.

                                   100 x 200       20.000
                               K= ——————  = ————   = 0,82
                                      293             24.389

Esta trucha no daba el peso óptimo para su longitud, lo que nos demuestra que las truchas de las cabeceras de nuestros ríos pirenaicos tinen muchas dificultades para crecer, ya que pueden comer pocos meses del año.

Con este sencillo método podéis estudiar las truchas de vuestro río durante la temporada de pesca. Conoceréis mejor las condiciones y el estado el río que pescais, lo que os servirá tanto para quererlo más como para detectar e informar a las autoridades competentes de las posibles alteraciones que pueda sufrir.