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Escuela pesca

Técnicas de pesca

By octubre 9, 2017 No Comments

Presentación

areasdetrabajo04Hacer volar una imitación de vida hasta el pez con una caña delicada y un fino látigo. Pesca a mosca es caminar por la orilla del río aprendiendo sus secretos, echar a rodar el conocimiento y la creatividad para simular la naturaleza con un manojo de plumas y pelos; observar, descubrir y aproximarse al pez, para presentarle debidamente la apariencia de comida con un lance certero…

La pesca a mosca puede ser entendida como una moda, como una técnica de pesca más complicada de lo normal que en ocasiones parece ser muy efectiva, como una emoción absorbente… Se nos hace difícil expresar lo que significa para nosotros. Será el arte de confeccionar las moscas, la magia del lanzado que lleva la artificial hacia el pez sin mayor aparejo, la excitante visión de la trucha o el barbo subiendo a la superficie para tomarla… Posiblemente todo ello forma parte del apasionante misterio de esta pesca. Pero es seguramente el conocimiento de la vida del río su mejor seña de identidad. Los peces salvajes son seres cautelosos y asustadizos: muchas veces mostrarán mayor interés por un cebo con rasgos reconocibles que por un bocado suculento pero extraño. La pesca a mosca no pretende atrapar al pez por el estómago, sino engañar a sus costumbres y a su instinto. De ahí que en pesca a mosca, quizá más que en ninguna otra modalidad, por más que se aprenda nunca se llega a saber todo.

tecnicasdepesca02Sin ríos auténticos no hay peces salvajes que pescar. Los peces y los paisajes de nuestros ríos son un amenazado tesoro que no podemos perder. Amamos el río por el agua que nos da para beber, por el cúmulo de vida que mantiene, por servir de morada a los peces y permitirnos el placer de pescarlos a mosca…. Por todo eso trabajamos para mantener los ríos con vida, conservando su integridad natural.  Estamos seguros de que estos Cursos de la Escuela de Pesca de AEMS – Ríos con Vida de Madrid servirán para formar y unir a más y mejores pescadores y amantes de los ríos, facilitando al tiempo el intercambio de ideas e información entre ellos, como ya ha venido ocurriendo en otras regiones de nuestro país.

Por todo ello, a partir de los materiales utilizados en la Escola de Pesca de AEMS – Rius amb vida en Catañunya, el Comité Local de Madrid de AEMS- Ríos con Vida presenta este dossier como complemento a la realización de los cursos de la Escuela de Pesca, para que las personas que asistan a ellos puedan asimilar mejor lo aprendido e introducirse más fácilmente en el maravilloso mundo de la pesca a mosca.

Bien, amigos, sólo nos resta desear que el desinteresado esfuerzo realizado por los miembros de AEMS – Ríos con Vida concibiendo estos materiales tenga resultados positivos y, además de enseñaros a pescar, os ayude a reflexionar y a gozar del placer de la pesca con el necesario respeto por el río y la vida que atesora.

 

Los tópicos de la Pesca a Mosca

tecnicasdepesca09A menudo resultan sorprendentes las opiniones que sobre la pesca con cola de rata tienen los pescadores que no practican esta modalidad. Como quiera que suelen ser producto del desconocimiento, creemos interesante pasar revista a alguno de los tópicos más comunes sobre este arte.

“Hace mal día para pescar a tralla. Yo también tengo el equipo en el coche pero no lo he traído”. Este repetido comentario contiene varios errores: ni “tralla” ni “fuet” (como también dicen otros) y sí cola de rata o pesca a mosca con línea pesada.

¿Por qué? Porque la tralla es el antiguo sistema de pesca, aún hoy practicado, que utilitza una caña larga (5 o más metros) con una línea ligada a su punta. La mosca se hace flotar por medio de la mencionada caña. La pesca con cola de rata por el contrario lleva un carrete, y la mosca primero es lanzada y luego posada. Esta explicación podrá parecer pueril a un pescador de cola de rata, pero la experiencia en la enseñanza de este arte ha demostrado que la mayor dificultad para el novel es diferenciar ambos tiempos, asociando el lanzado al de una cucharilla o un buldó.

Por tanto, nada de “trallazos” ni “latigazos”. Vuestra mosca debe posarse en el agua con la lentitud y suavidad de un insecto natural. Existen muchos tipos de lanzado, pero todo se reduce a esto, depositar y no lanzar. Más adelante expondremos cómo entendemos el lanzado.

tecnicasdepesca05Antes, sin embargo, comentaremos un punto que creemos sumamente importante: como se ha de empuñar la caña. Existen diversas formas de hacerlo. En principio, recomendamos la empuñadura de índice adelantado, muy semejante a la utilizada para agarrar una raqueta de tenis o un destornillador. También, sobre todo para lances cortos  de precisión, es útil la empuñadura austríaca, que consiste en colocar dedo  índice sobre la parte superior del mango. Trataremos detenidamente este tema en las clases prácticas.

En el lanzado vertical por encima de la cabeza, el más practicado y con el que se logra la máxima suavidad en la posada, hay que concentrarse en los tiempos, en el “ritmo” o la cadencia de la proyección atrás y adelante. Hemos de dar a la línea el tiempo s uficiente para extenderse totalmente atrás y adelante. Si no conseguimos este ritmo mediante la correspondiente pausa entre el lanzado trasero y la proyección hacia adelante, la mosca se encontrará aún en un punto anterior de su recorrido cuando lancemos hacia adelante. Con ello, ocurren varias cosas: 1, hemos de forzar más la caña y el brazo. 2, vuestra línea se agrietará con los repetidos “trallazos”. 3, la línea no formará los indispensables bucles o éstos serán muy abiertos. 4, la posada generalmente no será lenta ni suave.

Vemos qué hemos de hacer en el último movimiento, aquel que hará viajar vuestra línea por el aire. Los ingleses denominan “tiro” (Shooting), a este último movimiento, que podríamos  denominar el “momento de la verdad”. El primer defecto del pescador novel con cola de rata es el de bajar excesivamente la caña, otra secuela del lanzado con cucharilla o buldó. Un fuerte golpe el el agua será la primera consecuencia de ello. La segunda es que la mosca caerá con excesiva fuerza.

El tiro final ha de conseguir dos cosas: extender la línea RECTA en el aire delante de nosotros y hacer que su descenso sea lo más lento posible.

Guiándonos con la esfera de un reloj, diremos que la caña está en la posición de la 1 h. con la línea totalmente extendida atrás, alcanzando la posición de las 11 h. después de un golpe progresivo de lanzado hacia adelante.

Llegado este punto, se ha de acelarar la caña sin brusquedad con ayuda de la inercia del movimiento, proyectándola hasta posición de las 10 h.

tecnicasdepesca08En este punto, debes esperar que la línea se extienda TOTALMENTE delante de tí para bajar lentamente la caña acompañando la caída de la mosca hacia el agua. Has de conseguir que la línea y la mosca desciendan como si tuvieran paracaídas.

Otra idea o comentario común sobre la pesca con cola de rata por parte de pescadores que practican otras modalidades es la de “la mala costumbre de pescar dentro del río”. Se dice que el pescador que camina por dentro del río espanta la pesca.

Lo cierto es que un pescador que sepa pescar con mosca seca dentro del río no espanta a los peces. Cuántas veces las truchas que hemos sobrepasado se ceban detras´de nosotros o a un metro escaso de nuestra posición. Los motivos de ello son claros:

  1. Un pescador dentro del río, pescando aguas arriba tiene muchas más posibilidades de no ser visto por la trucha. En el paso del agua al aire (o viceversa) la luz se refracta, en mayor o menor medida, siguiendo un ángulo de incidencia hasta un límite por encima del cual todos los rayos luminosos retornan al agua. Si el pescador de cola de rata se encuentra por debajo de este ángulo, la trucha no podrá verle. A la misma distancia, un pescador de lanzado sería inevitablemente  divisado por estar en una posición mucho más alta con respecto al pez. 
  2. Los ruidos que el pescador de lanzado provoca andando por la orilla del río (crujir de las botas, golpes en las piedras, ramas que se rompen,…), informan a la trucha de su presencia. Dentro del agua, caminando cuidadosa y lentamente, nada de eso sucede. 
  3. El enemigo, el hombre, siempre se acerca a los peces desde la orilla. 
  4. El pescador de mosca seca, si quiere, puede pescar todo el día en 500 metros de río, mientras que para un pescador de lanzado medio esta distancia se ve multiplicada por 10, como mínimo. 

Podemos deciros que hemos pescado truchas que se encontraban a nuestro costado, aproximadamente a un metro de distancia. está claro que en esto, como en tantas cosas de la vida, pagan justos por pecadores. Y es que hay “pescadores” de cola de rata que aún no han asimilado el sistema y siguen actuando como si pescasen con cucharilla o buldó, con el consiguiente escándalo y espanto de los peces.

A partir de ahora, si pescamos con mosca seca, buscad un tramo de río apropiado y quedaros allí durante unas horas. Pescad y caminad muy lentamente, posando la mosca aquí y allá, en todas las posturas donde pueda acechar un pez, o tratad de pescar aquella buena trucha que se ceba y rechaza una a una vuestra moscas. A pez visto o sobre cebada, la pesca con cola de rata es una suerte de caza, con el premeditado placer de engañar al mejor pez o al más difícil, aquel al que otros pescadores desprecian porque “no pica”.

tecnicasdepesca06Siguiendo con los tópicos más habituales sobre la pesca con cola de rata: “un amigo mío sí que pesca bien con mosca; en media hora llena la cesta. No falla ni un día”. Gran fanfarronada. La auténtica pesca y también la pesca con cola de rata, no es una ciencia exacta … afortunadament. Sinceramente, nos da mucha lástima el amigo de este “fantasma”, que no falla nunca. Lo más bonito de este arte es que nunca se acaba de aprender.

Quien quiera llenar cestas que pesque en cotos intensivos. Además, los “bolos” de la cola de rata suelen ser sonados, ya que al dominio de esta sutil técnica podemos añadir multitud de impedimentos: el viento, las aguas altas y frías, las borrascas, las moscas, el sexo de los ángeles,…. Quizá alguien nos desvele un día todos esos misterios.

Otra opinión corriente es que “el problema de este sistema es que no se puede lanzar muy lejos”. Lo cierto es que aquí el “pescar fino y pescar lejos” tradicional pierde la mitad de su verdad, porque con cola de rata normalmente se ha de pescar bastante cerca. Son varios lo motivos: en primer lugar, a menudo lo más bonito de esta pesca es ver la trucha, cosa que difícilmente conseguiremos pescando muy lejos. En segundo lugar, como hemos dicho, los peces no tienen por qué espantarse con nuestra proximidad. En tercer lugar, existe el impedimento de l a corriente: lanzando lejos, la línea extendida a lo largo de puntos con distinta velocidad de corriente, con lo que la mosca será arrastrada por la línea y “dragará”, alertando generalmente a la trucha. Pero, ¿por qué habríamos de pescar lejos? Un buen lanzador de cola de rata puede enviar su mosca a 25 o 30 metros sin demasiado esfuerzo, pero la mayoría de las veces eso no es necesario ni efectivo para pescar truchas.

Mosca pequeña, mosca grande. Este es otro tópico que hemos de desterrar: la mosca habrá de ser como quiera la trucha, evidentemente.

 

Un poco de filosofía

Un Buen amigo pescador de mosca afirma: “Un buen pescador es, sencillamente, aquel que saca más peces y en vez de transformarlos en pescados les deja seguir siendo peces“.

Esta podría ser una filosofia sobre la pesca con mosca. Por otro lado, posiblemente por la influencia de pescadores extranjeros, son muchos los que quieren pasarse a la pesca con mosca seca por ser esta modalidad “con la que se obtienen más peces”. Cómo se puede llegar a desvirtuar el concepto!.

No sabemos si el instinto primitivo de depredación influye en unas personas más que en otras. Lo que está claro es que la naturaleza y los seres vivos ejercen una gran influencia sobre el espíritu de cada uno.

sinmuerteDesde muy joven uno puede dedicarse con gran pasión a la caza y a al pesca y su natural vanidad se ve complacida con los mejores o peores resultados obtenidos. Pero también, a medida que aumenta el conocimiento y los éxitos del cazador o el pescador, más va creciendo su aprecio y respeto por los animales salvajes.

Hoy la pesca profesional casi ha desaparecido de nuestros ríos y nadie pesca ya por necesidad de comer. Por otra parte, a diferencia de la caza, la pesca no implica necesariamente la muerte de la presa. Cuando uno sabe que no necesita matar un pez para sentirse o aparecer ante los ojos de los demás como un gran pescador, el llenar la cesta deja de ser el fundamento de la pesca.

La pesca a mosca facilita el conocimiento del río y la vida que atesora. Un día uno descubre el reto y el placer que supone conseguir un pez, liberarlo y devolverle la oportunidad de seguir viviendo, quizá para poder volver a intentar engañarlo de nuevo. Ciertamente, es una virtud humana que otros depredadores no pueden ejercer.

Por otra parte, los pescadores de trucha tenemos varios problemas: por un lado cada vez son menos las aguas que albergan truchas y, por otro, cada vez somos más. Donde hace treinta años pescaba una persona ahora deben hacerlo 20. Si queremos una pesca de calidad, ríos bien conservados con truchas salvajes de buen tamaño, no podemos pensar que podemos seguir pescando y extrayendo del río todos los peces que queramos.

Por otro lado, la pesca con mosca permite disfrutar incluso en un pequeño río pescando truchas menores de 22 cm, localizando el pez, lanzando una diminuta mosca y viendo a esa hermosa trucha subir confiada a tomarla.

respetarLa pesca a mosca es rivalidad del hombre consigo mismo, es un constante examen de conocimiento y habilidad para engañar al pez, la armónica demostración de su sensibilidad y capacidad para derrotarlo dándole importantes ventajas.

Ver a un maestro pescando con mosca seca es un espectáculo inolvidable; colocará su mosca bajo una rama donde se ceba una trucha, conseguirá que ésta la tome y la cobrará hasta su mano. Veremos desaparecer el pez de nuevo en la oscuridad del río sorprendidos por la plasticidad y eficiencia del método. Paisaje, río caña, línea, mosca, … y el pez. No nos extrañe si nos vemos subyugados por un sentimiento poético.

Otro personaje puede ser un pescador cualquiera, nosotros mismos no hace tanto tiempo, trotando por la orilla del río con el sedal repleto de ondulantes moscas y el bolsillo lleno de cucharillas de mil colores. Lanzando una y otra vez, cambiando el señuelo a la búsqueda de una picada. Por fin, atrapa una trucha y, ale!, a darle a la manivela. El pez es arrastrado de cabeza a su fatal destino y acaba golpeando las piedras o el pasto de la orilla, impotente ante la fuerza del hombre para convertirse enseguida en un ser inerte en el fondo de la cesta.

Desde su fundación, AEMS – Ríos con Vida viene difundiendo entre los pescadores el valor y la belleza de una trucha salvaje integrada en su medio, el misterio que rodea su comportamiento, su valiente lucha al sentirse apresada ¿Por qué matarla?

Está claro que están muy ricas a la brasa o a la navarra, … pero esos días que capturas docenas si te llevas una o dos para casa tienes más que suficiente. De todas maneras si empiezas a pescar con mosca, seguramente no tardarás en soltarlas casi todas. ¡Seguro que sí!.

Es posible que muchos de los que te contemplen soltar peces te tilden de tonto. Pues bien, entonces cada vez hay más pescadores tontos. Aquel que así te considere seguramente acabará imitándote, y cada vez lo hará más.

En contra de lo que dicen algunos, no es mejor matar las truchas grandes, ya que al hacerlo se eliminar los mejores reproductores, aquellos que pondrán más y mejores huevos, que además depredan sobre los individuos débiles o enfermos, contribuyendo en mucho a la salud de la población. Esto no quiere decir que sea bueno llevarse las truchas pequeñas, ya que éstas son el futuro inmediato de la población.

Sobre todo esto, el tiempo o la propia conciencia nos dirá algún día si nuestra actuación ha sido suficientemente responsable y coherente con nuestros propios intereses. Sería muy triste asistir a la desaparición de la trucha en nuestros ríos y aún más que los pescadores hubiéramos colaborado en su extinción.

Los pescadores ante todo debemos respetar las normas de pesca establecidas en cada momento. Más allá de eso, no pretendemos imponer nada. Sí en cambio sugerir que los pescadores deberíamos ser los primeros interesados en conservar y recuperar nuestros ríos y peces salvajes, que por cierto bastantes enemigos y problemas tienen ya.

La pesca a mosca con cola de rata parece un camino natural para progresar en el aprecio por los ríos vivos. La mayoría de los pescadores a mosca pescan sin muerte, llegando incluso a convertirse en agentes activos para su conservación.

En lo que toca a la pesca sin muerte, resulta significativa la frase del legendario pescador norteamericano Lee Wulf, que dijo: “Una trucha es un ser demasiado valioso para ser pescado una sola vez”. La pesca con mosca, por el conocimiento de la vida del río que comporta (y conocer es amar), es un sublime placer en contacto con la naturaleza. Si queremos legar ese disfrute a las futuras generaciones, no tenemos por menos que colaborar en la protección de los ríos y los peces salvajes.

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