¿Porqué AMBER?


Los ecosistemas acuáticos, en concreto los ríos son uno de los ecosistemas más amenazados en el mundo, lo que hace que sean un foco importante de programas de restauración en Europa y otros países. Uno de los grandes retos que nos encontramos actualmente, para mejorar y mantener la calidad de los ríos, según marca la normativa europea, es la fragmentación de los ecosistemas acuáticos. La gran mayoría de los ríos se encuentran bloqueados por barreras construidas por el hombre.
En los ríos europeos hay más de 1 millón de barreras, muchas de las cuales están sin documentar, son ilegales o están abandonadas. Esta situación genera un grave riesgo de inundación de las zonas próximas a las mismas, por desbordamientos o roturas de la presa, lo que podría acarrear graves consecuencias económicas y sociales.

A.M.B.E.R.

AMBER (Adaptive Management of Barriers in European Rivers) son las siglas de Manejo Adaptativo de Barreras en los Ríos Europeos. AMBER es un proyecto multidisciplinar financiado por el programa H2020 de investigación e innovación de la Unión Europea.
El proyecto AMBER busca aplicar el manejo adaptativo a las represas y barreras en los ríos europeos, para abordar los impactos causados por su fragmentación y lograr una restauración de la conectividad fluvial mejor y más eficiente.

Dirigimos nuestro esfuerzo a las limitaciones que actualmente existen en el campo de la restauración de ríos, para conseguir una restauración de estos ecosistemas más efectiva y compatible con otros usos del agua. Esto mejorará la seguridad energética, ayudará a proteger empleos, e impulsará la competitividad a nivel europeo, especialmente en las economías rurales.
AMBER tendrá efectos beneficiosos en la restauración de la flora y la fauna fluvial. El proyecto servirá para proteger la biodiversidad mundial en los ríos, al disminuir su fragmentación, promover la conectividad del hábitat y evaluar las diferentes acciones de restauración a través de objetivos cuantificados.

La mejora de la conectividad fluvial se ha marcado como una de las prioridades para una restauración de ríos más eficiente. Y uno de los principales desafíos para lograr un “buen estado” de acuerdo con la Directiva Marco del Agua (DMA) es la fragmentación de los hábitats fluviales. Esta fragmentación es causada principalmente por decenas de miles de barreras hechas por el hombre, muchas de las cuales son antiguas y ya no están en uso.

Sin embargo, muchas presas siguen desempeñando funciones esenciales para la sociedad. Se utilizan para la extracción de agua con fines domésticos e industriales, facilitan la navegación y el comercio, brindan oportunidades de pesca y ocio, y también pueden ayudar a prevenir la propagación de especies acuáticas invasoras. Las presas hidroeléctricas también pueden ser importantes para cumplir con el objetivo de consumo de energía renovable del 20% de la UE para 2020, en línea con la Directiva de Energía Renovable.

Sin embargo, los escenarios de cambio climático, y las crecientes demandas de energía hidráulica y extracción de agua, pueden inducir la construcción de nuevas presas, o la rehabilitación de antiguos embalses abandonados. La rehabilitación efectiva del funcionamiento del ecosistema fluvial debe tener en cuenta la complejidad ecológica y las compensaciones o correcciones ambientales de los impactos de las barreras en los ríos además de contar con un proceso de priorización.

AMBER propone abordar el desafío de la fragmentación de los ríos europeos a través de una gestión adaptativa. En este proceso, los resultados de la gestión de las barreras se incorporarían a la toma de decisiones y a los propios mecanismos de gestión, reduciendo la incertidumbre a través del monitoreo del sistema. La gestión adaptativa implica la integración del diseño, la gestión y el seguimiento del programa para probar sistemáticamente los supuestos, adaptarse y aprender.

El desafío es encontrar un equilibrio óptimo entre obtener un nuevo conocimiento de los beneficios e impactos de las barreras para mejorar la restauración del ecosistema fluvial y utilizar el conocimiento actual para lograr una gestión más rentable y ambientalmente compatible a corto plazo.

Los Cuatro pilares de AMBER


Cooperación Transnacional
AMBER promueve la transferencia de conocimiento y potencia la colaboración estratégica internacional, ayudando a superar la brecha de innovación entre las distintas regiones europeas.
Crecimiento
AMBER quiere conseguir una restauración más efectiva de los ecosistemas fluviales, compatible con otros usos del agua, superando algunas de las principales limitaciones de los esfuerzos actuales en la materia. Esto mejorará la seguridad energética, ayudará a crear y proteger puestos de trabajo y aumentará la sostenibilidad y la competitividad a escala europea, especialmente en las economías rurales.
Conservación de la Biodiversidad
AMBER beneficiará la restauración de la flora y fauna de agua dulce y servirá para proteger la biodiversidad de los ríos al disminuir su fragmentación, promover la conectividad del hábitat y evaluar los méritos de diferentes acciones de restauración a través de distintos objetivos cuantificados.
Participación ciudadana
AMBER también incluye un programa de “Ciencia Ciudadana” para sensibilizar a la ciudadanía sobre la fragmentación y la conectividad fluvial, e involucrar a las autoridades, las ONG y el público en general en la recopilación y difusión de la información sobre las barreras transversales en los ríos europeos.

Crear el primer estudio global de conectividad de flujo en los ríos de Europa, que servirá para resaltar las áreas prioritarias a restaurar.

Realizar la primera aplicación de eDNA para la restauración de ríos, que proporcionará una herramienta de gestión esencial para la priorización de las áreas de conservación y gestión de barreras.

Desarrollar un marco socio-económico e hidro-ecológico integral para guiar la restauración de los ecosistemas fluviales locales y las herramientas ecológicas, genéticas y analíticas para su implementación.

Proporcionar oportunidades para el monitoreo en tiempo real al convertir a los ciudadanos en administradores del capital natural del río por medio de la ciencia ciudadana.

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