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Algo se mueve en Galicia

By diciembre 5, 2006 No Comments

Cartel de la campaña desarrollada por AEMS-Ríos con Vida desde 2002 junto a una amplísima red de organizaciones de Galicia, del Estado y de ámbito internacional.

Las noticias sobre las excelentes relaciones y abusos de cargos públicos conocidos y sus familias beneficiadas por ayudas y licencias eléctricas han provocado un sinfín de debates y preguntas en la opinión pública en general y en el mundillo de la pesca y los ríos en particular. Ahora el ciudadano entiende que existen unas normas que rigen el destino de los ríos gallegos y de esos fondos, destinadas a la protección ambiental y económica de los bienes de dominio público, incluso que esas normas derivan de principios consagrados al respeto del medio natural que obligan a los poderes públicos y a los particulares.

Baño de realidad

Primero sepamos que las 63 principales presas hidroeléctricas que existen en Galicia inundaron 15.611 hectáreas de tierras fértiles de altísimo valor ocupadas por viviendas, huertas, frutales y viñedos. Presas que -ahora se sabe y se oye- robaron el 80% del sistema fluvial gallego al salmón y demás peces migratorios, más de 3.000 Km sólo en la cuenca del Miño.

Ante tanta salvajada, las “medidas correctoras” aparecían como una triste burla, ya que es imposible remediar impactos como el efecto barrera de una presa de ciertas dimensiones. Para muestra un botón: el ascensor para peces de Frieira, que en 1999 se definió como “ejemplo hidroeléctrico sostenible”, más de un millón de euros cofinanciados por la UE y la Xunta, que tuvo que ser reconstruido tras una crecida y jamás funcionó. Los actuales responsables de Medio Ambiente lo consideran un fallido intento de cubrir el expediente, y saben y admiten que es completamente inútil, lo cual se demostraría si tuviera una simple cámara para controlar los peces –que no tiene. Eso sí, como parte de las medidas compensatorias de Frieira, Fenosa construyó una piscifactoría en el Ulla para recuperar el salmón, aunque como todo el mundo sabe -o debería saber, la supervivencia del salmón depende más que nada de su desove natural en los ríos.

Corromper y destruir

Si esto es así, ¿cómo se ha podido corromper el sistema para, literalmente, regalar los ríos de todos a unos cuantos privilegiados? Evidentemente, porque el mismo encargado de velar por los ríos y los presupuestos públicos, ha trabajado de manera paralela al formalismo burocrático, para pervertir los fines de la legislación bajo la avaricia de dichos privilegiados, a través de la contraorganización. Es decir, mientras que se instruyen los expedientes oportunos, el poderoso trabaja sin descanso para eliminar la objetividad y la imparcialidad en el ejercicio de sus funciones.

De ahí a expropiar sin justificación, a actuar por la vía de hecho levantando las presas sin permiso alguno, a arrasar las fincas colindantes, a entubar ríos y fervenzas, a presentar mapas y proyectos falsos, a valorar a la baja los terrenos, a humillar y acallar a los técnicos y científicos independientes, y a tratar con soberbia a quienes critiquen o protesten, sólo hay un paso que se da con la mayor naturalidad, convirtiendo en inútil “Justicia de papel” incluso las sentencias del Tribunal Supremo. Hipócritamente, ante las noticias de la corrupción hidroeléctrica en La Coruña y en toda Galicia, el antiguo Presidente de la Xunta llegó a decir que todo lo que se hizo se hizo bien. Sin embargo el mismo Tribunal de Cuentas autonómico ha manifestado una y otra vez en sus Memorias que la Empresa Pública de Obras y Servicios Hidráulicos, dependiente de Aguas de Galicia, concedió 36 licencias de aprovechamiento hidroeléctrico en el periodo 1998-2001 “sin justificación”, ya que no se había aprobado aún el Plan Hidrológico Galicia-Costa. Asimismo, este Tribunal de Cuentas cuestiona que el sistema de otorgamiento de concesiones de las minicentrales hidroeléctricas “no permitió disponer de una visión de su impacto global”, recordando de paso que el Ministerio de Medio Ambiente “ha alertado de que actualmente las minicentrales en los ríos se perfilan como una seria amenaza para la diversidad biológica”.

De las concesiones revisadas, el Tribunal de Cuentas denuncia que todas “salen adelante” sin garantía de que las medidas correctoras propuestas “fueran efectivas” para asegurar su viabilidad ambiental y a pesar de las incidencias que plantean. Asimismo, el informe señala que el balance energético de Galicia “pone claramente de manifiesto” que se exporta gran cantidad de energía producida en la Comunidad, “concretamente la generada por las minicentrales”. Por ello, cuestiona su necesidad “desde el punto de vista energético”. Incluso la Dirección General de Patrimonio Cultural de la Xunta constata también la inexistencia de informes sobre el impacto de las hidroeléctricas en los yacimientos arqueológicos. Todas estas irregularidades se recogen en el informe de la Fundación Nueva Cultura del Agua (www.unizar.es/fnca): Aguas Limpias, Manos Limpias: Corrupción e irregularidades en la gestión del Agua en España, recién publicado. ¿Cómo se puede entonces negar lo evidente?

Porque la contraorganización se apoya a su vez en la cercanía al poder y desde el mismo poder, muy concentrado y opaco: en una misma Administración se reúnen las potestades sobre Industria, Aguas y Medio Ambiente, versión burocrática del popular yo me lo guiso, yo me lo como, por las cuales se bloquea toda iniciativa de transparencia y objetividad. El control y manipulación de los medios de comunicación hace el resto, y el sistema inicial se pervierte hasta tal punto de poderse afirmar que la Xunta ha trabajado más por destruir el propio territorio gallego que por conservarlo y restaurarlo.

Viendo la luz

Pero tras tantas muestras de vandalismo institucional, la sociedad gallega ha reaccionado legítimamente contra estos atilas con coche oficial. Algún famoso alcalde enriquecido por el watio ha terminado ahora su viaje y ha emprendido camino de Roma, como Atila a las orillas del río Mincio ante León I, representado éste por los miles de ciudadanos anónimos y la prensa libre que muestran el hartazgo de corrupción, prepotencia, egoísmo y financiación ilegal de partidos políticos. Es hora ya de que se depuren todas las responsabilidades legales y morales y de que la Xunta dé carpetazo a esta manera de hacer las cosas, revisando su política de concesiones en los ríos, cancelando los despropósitos llevados a cabo por un puñado de vatios.

Y la movilización social por los ríos cuajó el pasado junio en la aprobación en el Parlamento autonómico de la Iniciativa Legislativa Popular para la Protección, Conservación y Mejora de los Ríos Gallegos (www.ilprios.org). La Xunta y la Confederación Hidrográfica del Norte revisan planes hidroeléctricos y listados de concesiones, y quieren imponer controles y gravámenes ambientales a las centrales. FENOSA ya se muestra dispuesta a hablar “de cualquier cosa” con la Xunta, incluso del impuesto verde y las concesiones hidroeléctricas, aunque sigue solicitando nuevas concesiones para seguir destruyendo los ríos gallegos -últimamente en el ya muy sacrificado Xallas.

Vale la pena el esfuerzo

AEMS-RIOS CON VIDA sigue pidiendo que se archiven estas nuevas peticiones, que se rescaten concesiones y se caduquen las que incumplen la legalidad, que reviertan a la Xunta las obras e instalaciones y se proceda a la restauración ambiental de los tramos degradados. La lucha por los ríos con vida sigue siendo dura, pero vamos viendo resultados. Como saben los lectores de Dánica, nuestra asociación fue pionera en hablar de demolición de presas en España, y ahora felizmente se suman también otras organizaciones y colectivos, reclamando el desmantelamiento de embalses particularmente dañinos, por ejemplo el de Arbón, en el asturiano Navia. Si muchos nos unimos empujando en la misma dirección, la utopía podría hacerse realidad.

Nosotros seguimos poniendo nuestro grano de arena con nuevos enfoques sobre realidades que parecían inamovibles -véase informes sobre revisión de concesiones, adecuación ambiental y desmantelamiento de presas en www.riosconvida.es, aunque la sombra de la corrupción hidráulica es alargada y los enemigos de los ríos no cejan. El Plan Hidrológico Nacional sigue ahí y el Ministerio de Medio Ambiente parece dar de cal o de arena en función de las presiones internas y externas que es capaz de resistir. Sí al embalse de Castrovido, pero no al del Gállego. La consigna ya no es dejar pasar todo a cualquier precio. Como pescadores conservacionistas, desde luego seguiremos trabajando por consolidar el cambio en la política de aguas, para que se denieguen presas innecesarias y se invierta de verdad en la conservación y recuperación de los ríos. Si te unes a nosotros, tendremos más fuerza para conseguirlo.

Artículo publicado en el número 27 de la revista Dánica. Diciembre de 2006